martes, 23 de abril de 2013

Volvemos siempre ( o casi!) sobre nuestros propios pasos. Como el burro uncido a la noria. Y lo que nos asemeja al noble animal es que al pollino le han puesto unas orejeras para que no pueda ver a su alrededor... seguro que el animal es más consciente de la limitación impuesta que lo que mi congénere común, abotargado es capaz de atisbar... futbol, prensa rosa, pseudo debate político, cine y espectáculos de masas, credos y rezos...
En algún momento del camino Dios cayó a la tierra, fue mancillado, traicionado y vendido por los sacerdotes. Y ahora por más que uno quiere mirar hacia arriba, no es capaz de ver más allá del dosel de las nubes. Alguien robó la belleza del misterio de las cosmogonías antiguas, y nos vendió el pan ácimo, los confesionarios y el miedo.
Y lo peor de todo es que a lo largo de la huella del hombre en este orbe...siempre ha sucedido de la misma manera. Hombres que devoran hombres, porque no queda nada por devorar alrededor. Acaso todo no ocurre al mismo tiempo, no hemos muerto ya antes de nacer. Hay otro mundo al otro lado de la membrana de plasma, justo detrás de la dimensión desdoblada?
Puede ser que esto no sea toda la realidad en si?