martes, 13 de abril de 2010

Karma?

Valdelagrana. Cadiz Infinito IV




No hago otra cosa que mirar al cielo. Imagino lo que puedo ver más allá del horizonte de ladrillos, de las copas de los árboles. Como si quisiese dar un gran salto y lanzarme al vacío. Quizás porque quiera escapar o simplemente descubrir. No lo sé. Pero empieza a ser patológico tanto cielo y tanta nube. Tanta mirada al cielo y enfoque al infinito. Hecho de menos algo que huela a tierra mojada, a hojarasca fermentando, a miedo de ungulado, a aliento desaforado. A pie, hecho de camino, a piedra de asiento de descanso del que deambula en la sombría de un bosque hecho a medida, del caminante y de su jornada.

domingo, 11 de abril de 2010

El cielo en Doña Blanca. Cadiz Infinito III


El cielo de la provincia, frecuentemente surcado por la influencia de dos masas de agua, como son el Mediterráneo y el Atlántico, está poblado de nubes por la cantidad de humedad que transportan estos vientos. Así que podemos mirando al cielo disfrutar de paisajes y formas caprichosas y curiosas, al tiempo y creo que por efecto de mirar hacia arriba, o el color azul suave y el blanco de las nubes en infinidad de graduaciones, desde el más nuclear al gris profundo y pasando por el cobalto de la luz a través de densas masas de agua en suspensión...