sábado, 28 de febrero de 2009

Olas Rocas














Milagro del agua



Esta laguna es una pequeña joya, por multitud de aspectos y el ranúnculo es uno de ellos. Otro es ver como cambia el aspecto de la laguna a lo largo del año. Y otro, que a los niños, les encanta es el cantar de las ranas. (Entonces: si a mi me emboban estos batracios...?)


El titubeante Juan



Hola! Soy yo!

Juan R. en estado puro,ni solido, ni liquido,

sino más bien nada de eso.

Esta fue una de mis primeras excursiones por encima de los 1000m. Al Reloj de Grazalema.

La recuerdo con mucho cariño. La hice solo, que por mucho que me quieran convencer de lo contrario, es como se impregna de verdad de la esencia.

De la esencia? Si, de la esencia de lo que quiera que te mueva a escapar a las montañas, al campo, a escuchar los pájaros, ver las encinas, las jaras, las piedras...

O simplemente quieras creerte el último sioux vivo que se esconde en las montañas del proceloso oeste americano. De que eres uno con las piedras, con la lluvia, con el gran grizzlie, de que eres capaz de sentir en el aire la inquietud de los alces ante las presencia de un gran felino que les acecha en la lejanía. Como cuando eres un niño!

Las cosas han cambiado mucho, afortunadamente! desde entonces. Pero lo esencial sigue igual intacto e inmaculado, en mi interior. Indomable y exigiendo periodicamente su tributo. Pero yo accedo feliz al requerimiento...

No se puede sentir más dicha que la que se siente cuando en lo alto de una montaña los rayos de sol que en el valle se escondían de ti, ahora tímidamente te calientan la cara, al tiempo que notas que el aire de puro y limpio horadan hasta la más recóndita cavidad de tu pecho...

lunes, 23 de febrero de 2009

Muerte de un poeta


A expensas de mi padre y este a las de Joan Manuel Serrat, en mi casa muy a menudo se cantaban los versos del poeta en la voz del Noi del Poble Sec. A fuerza de cotidiano se convirtieron las poesias de D. Antonio en pequeños y bellos himnos de la familia. Aunque en ellos se hablaban de cosas que un niño de apenas seis años hubiera encontrado apenas sentido, si podía intuir acaso la filosofía del poeta y el fino ingenio del escritor que ponía en palabras las enfermedades y vicios de una España rancia, malquerida y atrasada.
Los versos cobraron paulatinamente sentido al tiempo que este que os escribe se hacía mayor y recibia los mordiscos de la vida. Las palabras del Machado resultaban a la vez una enseñanza y un rasgo de identidad, estaban guardadas en el cajón secreto de la infancia.
Y siento, con tristeza, que muchas de aquellas cosas que contaba el sevillano de familia letrada e ilustre son hoy en día tan vigentes como en aquellas décadas de principio de siglo XX... españolito que vienes... este hombre del casino provinciano.
Pero lo que no reparé hasta hace relativamente poco era del amor del poeta por las cosas sencillas, cotidianas, por los animales, la naturaleza, las plantas. De su "filosofia integradora", de la belleza de la vida en si.
El día del descubrimiento, fue como alcanzar la "sabiduria universal", un "gozo supremo" y una sensación de armonia y de paz magnífica. Yo sentía como sentía el poeta, era sensible a las mismas cosas que el poeta sentía como amables. Yo, que me alineo con una concepción de la vida al estilo oriental, llamese budista, llámese comosequiera; vi en ese momento que D. Antonio, fruto de su formación, de sus lecturas o de su espíritu inquieto y aventurero decía cosas que se entroncaban en mi acervo personal. ¡Qué dicha más grande!
Ahora me gustaría averiguar que fue primero, D.Antonio Machado o Siddharta Gautama. Fueron esos "himnos" los que, a fuerza de tanto ser oídos, transmitieron esa "sabiduría". No lo sé. Y en caso de que no fuera algo definitivo, si es más que probable que abonara el camino...
Hoy se cumplen 70 años de la muerte del poeta en la localidad francesa de Colliure.
Duelen ver las fotografías de los desplazados por la irracionalidad de una guerra entre hermanos díscolos, que se hieren hasta abrirse las entrañas de tal manera que setenta años más tarde siguen escociendo las heridas de la guerra. Duele ver al poeta demacrado y la expresión triste, sufriendo más que por el y su madre por todo el pueblo al que tanto cantó, que tanto amaba y al que tantas cosas unía. Porque si había un patriota en la piel de toro por aquél entonces, D.Antonio Machado era uno de ellos. Bien se podría decir que moriría de pena, antes de ver tanta desolación, miseria y tristeza en aquellos paisanos que con el miedo mordíendoles los talones cruzaban la frontera huyendo de una patria que nada bueno les tendría preparado...
Confieso que me conmueve la triste peripecia de mis paisanos, casi tanto como al poeta.
Confieso que me conmueve pensar que D. Antonio está en un sitio mejor que el que dejó hace ya setenta largos años...